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Lea un extracto de 'Usted puede, lo hará', de Joel Osteen



OSTEEN_You Can You Will HC

[Extraído del libro You Can, You Will, de Joel Osteen. Copyright © 2019 por Joel Osteen. Reproducido con permiso de FaithWords. Reservados todos los derechos.]

CAPITULO DOS

Corre tu carrera


Siempre habrá personas que intentarán meterte en sus moldes y presionarte para que seas quien ellos quieren que seas. Puede que sean buenas personas. Puede que tengan buenas intenciones, pero el problema es que no respiraban la vida dentro de ti. No te equiparon ni te empoderaron. Dios lo hizo.

Si va a convertirse en el ganador para el que fue creado, debe tener audacia. La segunda cualidad de un ganador es que corres tu carrera de la manera que quieres.


No puede ser inseguro y no puede preocuparse por lo que piensen todos. No puedes intentar que todos estén contentos. Si cambias con cada crítica y te burlas de la gente, tratando de ganarte su favor, pasarás por la vida dejando que la gente te manipule y te presione en sus casillas.



Vives para agradar a Dios.

Tienes que aceptar el hecho de que no puedes hacer felices a todos. No puedes agradar a todos. Nunca ganarás a todos los críticos. Incluso si cambiaras e hicieras todo lo que te pidieron, algunos aún encontrarían fallas. No eres realmente libre hasta que no intentas complacer a todos. Eres respetuoso, eres amable, pero no vives para agradar a la gente, vives para agradar a Dios.

Todas las mañanas, cuando te levantes, debes escudriñar tu corazón. Debes saber en el fondo que estás siendo fiel a lo que Dios te llamó a ser. Entonces no tendrá que mirar a la izquierda ni a la derecha. Solo concéntrate en tus objetivos.


Si la gente no te entiende, está bien. Si algunos se enojan porque no encajas en su molde, no te preocupes. Si pierdes a un amigo porque no dejas que esa persona te controle, entonces no lo necesitas de todos modos, porque esa persona no era un verdadero amigo.

Si la gente habla de ti, es celosa, crítica y trata de hacerte quedar mal, no dejes que eso te cambie. No necesitas su aprobación cuando tienes la aprobación de Dios.

Si te liberas de lo que piensan los demás y comienzas a ser quien fuiste creado, subirás a un nuevo nivel. Pasamos demasiado tiempo tratando de impresionar a la gente, tratando de ganarnos su aprobación, preguntándonos qué pensarán si aceptamos este trabajo o usamos un nuevo atuendo o nos mudamos a un nuevo vecindario.

En vez de corriendo nuestras razas, a menudo tomamos decisiones basadas en cosas superficiales. Escuché a alguien decir, a los veinte años nos preguntamos qué piensan todos de nosotros, y a los cuarenta no nos importa lo que piensen los demás de nosotros. Luego, a los sesenta, nos damos cuenta de que nadie pensaba en nosotros.